lunes, 4 de julio de 2011

No diré que es amor.

Si pienso con la cabeza todo lo veo negro,
con la cabeza todo es demasiado serio;
pienso con la cabeza y la suerte me hace un quiebro.
Voy a tener que pensar con el cerebro.
Si pienso con la cabeza todo lo veo negro,
con la cabeza todo es demasiado serio;
pienso con la cabeza y la suerte me hace un quiebro.
Voy a tener que pensar que...


Soy los renglones más torcidos en el diario de una puta.
La última aceituna que por verguenza ni la disputan,
o eso quiero pensar; pá evitar las depresiones.
Sólo busco razones para dejar de razonar.
Yo sé mentir muy bien, pero sólo a los demás.
Mis dan igual, dicen que el amor es ciego,
luego voy a beber más, mandaré todo a la mierda.
Sólo fumaré los cigarrillos que ella encienda.


Sí, soy más feo que un perro 
aunque también mucho más perro.
Acércate mujer que vas a volverme cuerdo,
viajaré veinte mil leguas sólo si eso te sonroja,
sólo si al llegar tu lengua me hiciese de alfombra roja.


Y me propuse odiarte, pero fué otro fracaso,
era la única forma de tenerte sólo a un paso;
por un beso hice el capullo y recibí una bofetada,
no sé porque el orgullo me duele más que la cara.


Words. Nobody knows their true meaning.


Yo soy un Peter Pan que no quiere hacerse viejo,
porque aún no tengo a nadie que me coma los complejos,
la mamada de mi vida casi me cuesta un amigo,
la única herida que cicatriza es la del ombligo.
Así que dame alcohol, vaya a ser que se me infecte,
porque no es felíz con que sólo porque yo lo intente.


No me canso de ser su perra sumisa,
de hacer dos horas el ganso a cambio de una sonrisa.

Seguirías siendo un encanto aunque fueses la más fea.
Perdóname que sea un ateo de tres al cuarto,
la semilla de la fe plantaron en mi cabeza;
pero no quería crecer por más que me cagara en ella.


No es mí culpa, no. Yo pongo de mi parte;
si me voy sin despedirme como los buenos amantes.
Es vergüenza, si. Poder aspirarte.

Perdón quise decir: poder aspirar a ti.
Besarte con frenesí, mirarte horas en silencio;
lo que tanto odio de ti pero tanto echo de menos
es recibir una de cal por cada mil de arena.
Pero da igual, porque merece la pena.


Esperar tu querer, ¿quién coño quiere ser tu amigo?
no busco en la madurez excusas para ser aburrido,
diez motivos para odiarme, sólo ese para quererme
Pruébame, o no sabrás lo que no te pierdes. ~

miércoles, 29 de junio de 2011

Palomitas con mantequilla.

No es muy tarde, el sol aún alumbra la ciudad de una forma tenue, con una luz de semejanza anaranjada. Aún así ella ya estaba en casa, con esa ropa tres o cuatro tallas más grande de lo que necesitaba, pero le daban comodidad y la reconfortaban. En el microondas, la bolsa con las palomitas se escucha. PLOP. PLOP. PLOP.

Es un estallido sucesivo. Mira la ventana del electrodoméstico como si se tratara de la televisión, casi como si fuera entretenido. Hace bastante calor, aunque si que es cierto que la tarde refrescó, será por eso que lleva el pelo recogido de una forma poco cuidada, con un pelo para cada lado, pero que le hacen una cara graciosa, incluso algo infantil. A veces se para a pensar si la soledad no le hace estragos. Sonríe con esas ideas, es demasiado joven como para preocuparse por eso. Llaman a la puerta suavemente, y ella, grácilmente, se dirige hasta el portón principal. Abre sin preguntar, sin mirar por la mirilla. No hay nadie y solo la brisa del verano se abre paso, entrando sin permiso. Mira a los lados, por si alguien se escondió, pero no, ciertamente la calle está desierta a estas horas. Que raro. Pero no le dio importancia, pues el microondas la llamaba para que recogiera sus palomitas con mantequilla, listas para tomar. Cierra una vez más la puerta y saca la bolsa del aparato, la abre y echa su contenido en un enorme bol amarillo. Hora de irse al salón, a poner esa peli que tantas ganas tiene de ver. Oh, pero que no se le olvide la bebida, porque sabe que luego le dará sed. Ya lo tiene todo preparado. Pulsa el botón del PLAY y comienza la música del principio.

La esperanza no es lo último que se pierde.

En realidad, no le gustan demasiado las palomitas. Se cansa muy rápido de ellas, solo se come unas pocas y deja el cuenco casi entero, sin apenas diferencia de como estaba antes de comenzar. Pero la película la entretiene, no está nada mal. Quién sabe si se convertirá en uno de sus largometrajes preferido, le suele pasar. Se enamora de lo que ve y se siente bien con ella. Se ríe con una de las escenas, aunque es triste. Toda parte triste tiene su toque de humor, es lo último que se pierde. ¿Quién dijo que era la esperanza? El humor. Que no es lo mismo que las ganas de reírse. El humor siempre está con nosotros. Habrá algo, en algún lugar, que te haga sonreír mínimamente, aunque creas que toda esperanza voló hacia un lugar mejor, tu estarás allí, riéndote. Mientras tanto, la chica ha dejado de comer palomitas, se ha cansado de nuevo, perdió el interés por estas. Otra vez.

miércoles, 22 de junio de 2011

Y es por eso que su alma llora.


Ella escucha. Asiente con la cabeza. Le alivia saber que no la ve. Porque llora. Sigue hablando, diciendo todo lo que siente, todo lo que piensa, todo lo que se le pasa por la cabeza que lo tortura poco a poco. Ella escucha. Habla solo cuando se lo pide. Controla su voz al hablar. Disimula bastante bien. Solo tiene palabras de agradecimiento para ella. La quiere. Ella también lo quiere. Para su desgracia. Porque este no era el plan. No era esto lo que debía suceder, no así. No ahora. Todo esto, ¿para qué? Mentiría si dijera que se siente mejor. Ella también se tortura. Le duele hablar. Dice cosas que le dañan, que la destruyen. Pero, que por un mal juego del destino, son ciertas. Esa es la realidad. No lo que ella ve en sueños. Es demasiado bonito allí. Esta es la cruda realidad. Y así están las cosas. Le guste o no. Respira hondo. No sirve de nada. Bueno, al menos se mantiene con vida un minuto más. Lo suficiente como para volver a escucharlo. Le basta el sonido de su voz. Aunque lo que diga le resulte como veneno para su sangre. Ha visto algo en él que puede que la mate. Él nunca lo sabrá. No puede descifrar sus pensamientos...




domingo, 19 de junio de 2011

Admítelo. Nunca.

-¿Por qué crees que no lo admite?
+Yo creo que si que lo admite. Se lo admite a ella misma. Pero a nadie más, no quiere que nadie lo sepa.
-¿Y por qué no? Lo que siente es muy bonito.
+Las cosas a veces son muy complejas.
-Pues no lo entiendo. Yo lo gritaría a los cuatro vientos, que todos lo sepan.
+Pero, bendita inocencia. Eso cambiaría las cosas de nuevo. Un giro de ciento ochenta grados una vez más.
-¿Y no es eso lo que quiere?
+Si, si es eso lo que quiere, pero...
-¿Pero qué?
+¡Pero!...Pero si lo dijera, no sería ese tipo de giro el que daría. Lo daría en sentido negativo.
-¿Cómo lo sabes?
+No lo sé, lo intuyo.
-Pues yo intuyo lo contrario. ¿Ahora qué?
+Que no has tenido en cuenta todos los factores.
-¿Pero que factores?
+La vida misma.
-Es cierto. Lo olvidé. Pero no por ello cambiaré de opinión.
+Iluso.
-Negativo.


Aún te queda el cielo. Lo que hay fuera.


La lucha interna de tus intenciones, de tus sentimientos, de tu propio cerebro, de tus creencias, tu ilusiones. Todas esas luchas serían más o menos así se pudieras escucharlas con total nitidez. Al final, como tu mismo, nunca llegan a un acuerdo. Nunca te dan una solución. Nada coherente. Solo te queda esperar a ver quién mata a quién primero.

viernes, 17 de junio de 2011

Por un momento, dejé de ser yo.

Hoy, he visto 3530 fotografías. Ella es tan hermosa. Su pelo, su sonrisa, sus ojos, su cuerpo hacen de ella alguien perfecto. Estaba tan sumida en mis pensamientos, en ella, que por unos instantes olvidé quién era yo. Olvidé quién era yo para pasar a ser ella. Sonreía, ahora eran mis fotos, era yo la chica perfecta, la que sonreía y tenía esos ojos capaces de alumbrar una avenida entera. Eran tan guapa.

No sé por qué estúpida razón me levanté, aún con ese aire de superioridad que me daba ser ella, de ser deslumbrante. Y no sé que otra estúpida broma del destino puso al espejo al fondo del pasillo. No, otra vez no. Allí estaba de nuevo. Esos ojos oscuros, ese pelo sin brillo, esa sonrisa vacía, ese cuerpo...deforme. De nuevo yo. ¿Recuerdas el sonido de un vaso estrellándose contra el suelo? ¿Si? Ese mismo es el que hizo mi ilusión, mi autoestima, mi propio ego, mi amor propio. Por esa simple razón que había sido siempre tan obvia: yo no era ella.


"Estás gorda. Así nunca nadie se querrá ni acercar a ti. Mírate. Mírate la cara, ¿dónde estabas el día que repartieron la belleza? Porque te has quedado sin ninguna. Hay mujeres que pintándose lo disimulan fantásticamente. Pero es que tú...ni eso. No se puede esconder a un monstruo bajo la apariencia de una princesa. Aprende de los refranes de la abuela: aunque mona se vista de seda, mona se queda. Y tu fuiste, eres y serás fea, gorda y horrible."


Resulta que el angelito bueno no había venido hoy, se le había olvidado o se había pasado al lado malo. No, el malo no. El de verdad. Me quité la camiseta, y volví a mirarme al espejo. Horrible, degradante, espeluznante. Cómo puedo ir así por la vida y que no me de vergüenza. Las personas como yo deberían estar encerradas, sin volver a ver la luz del sol. Es demasiado bella para ellas. Pero que digo. No hay nadie tan horrendo como yo. Soy única en mi especie, un alivio.

...Hoy, por un momento he pensando que era ella, que era hermosa, guapa, esplendorosa. Hasta que hablé contigo, e hiciste que me olvidara del resto de la historia, que me alegrara de ser yo por estar riéndome contigo, solo porque me llamaras bonita. Y solo con eso me convertí, quizás no en la mujer más guapa, pero si en la más afortunada.


Like a flower in Spring.


P.S: Dedicado a todas las personas que se infravaloran, que tienen trastornos alimenticios, o simplemente, no se sienten necesarios en el mundo. Todos tenemos algo inigualable que enseñarle a la vida. You're fucking perfect to me. 

miércoles, 15 de junio de 2011

Punto y aparte.

Todo lo que escribo sobre el amor siempre acaban llenándose de pequeñas manchas moteadas de agua salada. Siempre acaba con esa respiración entrecortada, llena de hipidos y pequeños quejidos, mientras la tinta sigue manchando el papel con trazos ilegibles, que después nadie leerá. Será porque cuando un día pregunté '¿Me quieres?', respondieron 'Muerta'. A veces, esas letras, que parecen bailar por el papel, se notan hundidas. La rabia de los momentos en los que escribía las pintaron así. Todos mis escritos acababan con dolor, con un grito ahogado por el que dirán. Por un llanto silencioso por lo que ya han dicho. Nunca pensé que las palabras pudieran atravesarte como puñales, uno a uno. Pero, lo que realmente nunca pensé es que yo sería capaz de soportarlo, y no quejarme ante el dolor. 

Todo lo que escribo sobre el amor siempre sale mal. Alguno de ellos sale mal parado, la esperanza se les escapó de entre los dedos y encuentran en la muerte de su corazón la solución definitiva. Lo curiosos es que uno siempre acaba ganando la partida y otro se retira porque ya no sabe jugar a lo que los restos le dejaron. Nadie me explicó que el amor era así. Pero yo no me voy a retirar. Porque lo que si me han dicho es que hay muchas formas de jugar. No se pararon a escuchar la mía, pero todavía puedo tener la esperanza de alguien dispuesto a empezar una nueva partida.

Todo lo que escribo sobre el amor siempre acaban llenándose de pequeñas manchas moteadas de agua salada. O era así hasta que te conocí y decidí empezar a poner de nuevo las cartas sobre la mesa. Será porque me has enseñado una nueva forma de jugar. De ponerle punto y aparte a una historia que no tendrá final.

Primero te ignorarán. Luego se reirán de ti. Después te atacarán.
Entonces ganas ~

martes, 14 de junio de 2011

Abre los ojos.

No esperaban verse allí.
Dreams can be true.
Para ser exactos, no se esperaban. 
No esperaban nada, para concretar más aún. 
La brisa era suave. 
Anunciaba el comienzo del verano.
Y el silencio invadía el terreno.
No tenían nada que decirse. 
Sus miradas lo decían todo. 
Ninguno de los dos eran felices. 
Pero se miraban a los ojos sin que el paisaje los distrajera.
No les dolía estar allí.
Aunque ambos sufrían, no eran el uno por el otro.
De hecho solían consolarse mutuamente.
Lástima que ahora ella no pueda mirarlo igual.
El viento le movía el pelo, lo suficiente para despeinarla.
Él se lo coloca de nuevo en su sitio.
Sonríe tímida mientras lo mira de reojo.
A él le hace gracia.
Le pregunta por qué es tan bonita.
Ella se ruboriza mientras coge su mano.
Lo quiere bastante.
El amor es una bendición para aquellos que tienen el lujo de recibirlo.
Por esa misma razón, él era afortunado.
Le dice que es maravillosa.
Le besa en la frente mientras ella sonríe.
Aún no ha soltado su mano.
Vuelven a mirarse a los ojos.
Está decidida.
Lo va a besar.
...
Despierta.
Ella no es afortunada.
Aún no.
Pero sueña, y piensa: ¿Por qué no?

Espina.

Parece, aunque a veces sólo lo parece, que por cada cosa mala que a uno le dicen, diez de las buenas se olvidan, se escapan. Como si nunca ...